jueves, septiembre 01, 2005

Sinner

En el origen estuvo
la tentación
entre piedras y lavas,
se urgió un plan de voces
(tómala y di las palabras),
no hubo serpiente sino
una garganta, de ella
salieron los signos que
estremecieron toda una
vida, un cambalache,
un imbunche de letras,
y él hizo en el rostro
una señal, una mueca,
y en ella recayó
la sorpresa, pues
no hubo pecado
por concebir.

(El signo se hizo
sentimiento entre
sus dientes)

1 Comments:

Blogger Ernesto González Dávila said...

Bien, la poesía avanza, sigamos escribiendo para llegar al origen y luego comenzar de cero.

4:08 p. m.  

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