jueves, marzo 24, 2005

Ver la cumbre

Como podemos decir que nos hemos equivocado, que no alcanzamos a percibir el momento en que la persona que sentías cercana, fue creando en ti un sentir distinto, que paso a paso, tomó cuerpo y hoy es simplemente (o complejo) amor, de nada nos sirve retrucar palabras, envolverlas en sentidas lastimas, si al mirarla a los ojos ella no quiere verte, no hay cosas más sangrona y delirante que sentir el gorgoteo de la sangre estallar en tus manos, esas que en algún momento la recorrieron, que la vida se construye en detalles y recuerdos, bien puede ser la excusa que no necesito, ¿por qué? Por el simple hecho de las ganas evidentes de ser feliz, si ser feliz, por qué cuando amas eso buscas, buscas entender a la otra persona, y a la vez, buscas calmar todas tus dudas entre las manos de esa persona. El resto de la vida parece ser igual, nos levantamos como si el gesto de gravedad fuera un simple reflejo del cuerpo, nos dirigimos al trabajo como si ello quisiéramos poner el énfasis perdido en los sentimientos, pero no, siempre nos quedará una brecha por pequeña que se vea, en donde podemos seguir construyendo el mundo del alma, por el simple uso de la mano y los ojos, el amor no es un gesto, es una acción, una constante, que ni siquiera la física ni la antropología ha podido descifrar, pues para mi es simple, esa palabra de cuatro letras se debe vivir, y con ello, digo y pienso que debe sentirse en los huesos, que nada es igual si te ves en unos ojos llorosos por la rabia y la desilusión, de verdad no deseo volver a mirarme en esas lagrimas, para eso sólo tengo una herramienta; la verdad, y desde hace unos días me estoy reencontrando con ella, se que al resto y mucho más a ella (la amada) le debe ser difícil, pero en el fondo la montaña que he comenzado a cruzar es un Everest para mí, por los miedos, por la soledad, por qué al bajar el alma se debe ver con la gracia de sentir el alivio....sigo subiendo y ya veo la cumbre, pero en las manos llevo sus caricias y con eso me reconstruyo segundo a segundo.
Todo por recobrar su sonrisa oriental...
Valpo, un 24 de mi mes...